
Un año más la devoción por nuestro Santo Titular, quedó patente el día de la Exaltación de la Cruz.
Pese a la climatología, numerosos fieles acudieron a la Eucaristía del último día del Triduo a Stmo. Cristo del Amparo.
Fue una pena el no poder procesionar, junto a su imagen por las calles aledañas al templo, pero si pudimos adorar sus cinco llagas y besar los pies de esta santa imagen tan querida, despues de haber rendido honor y devoción en la Soleme Función de Instiuto previa, en la que tubo lugar la Renovación del Juramento de Reglas por todos los Hermanos.
Desde otras cofradías de la localidad nos han hecho llegar felicitaciones, tanto por la organización del Triduo como por la celebración misma.
No es esto lo importante, la base es que todos compartimos como hermanos un día que debe ser grande en nuestra vida, la Exaltación de la Cruz.
Bajo la Cruz todos somos el discípulo que acoge a María en su casa, todos somos María que en silencio clama al cielo por su hijo. Todos somos la Humanidad por la que Cristo Muere, todos somos el fiel que coge su cruz particular, y mirando al Señor del Amparo, la acepta por amor, como Él se entrego.
Santísimo Cristo del Amparo, bajo tu cruz, no tengo más que adorar tus llagas benditas, por las que llega mi redención.
Adoro, Jesús mío, la llaga de vuestro costado:
por la sangre y agua preciosa que derramasteis por ella,
concededme la gracia de amaros con todo fervor.
PADRENUESTRO.
Adoro, Jesús mío, la llaga de vuestra mano derecha:
por la sangre que derramasteis por ella,
concededme el don de la sabiduría.
PADRENUESTRO.
Adoro, Jesús mío, la llaga de vuestra mano izquierda:
por la sangre que derramasteis por ella,
concédeme la gracia de serviros con paz
y tranquilidad de espíritu.
PADRENUESTRO.
Adoro, Jesús mío, la llaga de vuestro pie derecho:
por la sangre que derramasteis por ella,
concededme la gracia de dominar todas mis pasiones.
PADRENUESTRO.
Adoro, Jesús mío, la llaga de vuestro pie izquierdo:
por la sangre que derramasteis por ella,
concededme gracia para ejercer todas las virtudes
con firmeza hasta el último instante de mi vida.
PADRENUESTRO.
Estos son los momentos más propicios para pedir con fe e ilimitada confianza al bendito Cristo del Amparo, cuantas gracias deseemos alcanzar.
“Récese un Credo”.