El primer fin de semana de Junio, peregrinaremos a visitar a la Madre en el bendito Santuario de Fátima.
Esperamos que os resulte interesante y vivamos la hermandad en esta peregrinación, aunque también puedes asistir tú que no eres hermano cofrade.
Estaremos esperándoos para la inscripción, los días 16, 20 y 21 de Mayo de 19:30 a 21:00 horas en la Casa misión de los Padres Claretianos.
Mayo es el mes bendito de la Madre, porque este mes se apareció, en la cercana Fátima, a tres pastorcillos, cambiando con ello sus vidas y las de muchos que, confiando en ella, se entregan a la misión que esos días encomendó.
Por allí han pasado grandes hombres marcados por la Madre, como Juan Pablo II, haciendo gala del lema que presidio su papado “totus tuus Mariae” (Todo tuyo María).
El 13 de mayo de 1982 Juan Pablo II peregrinó a Portugal, al santuario de Fátima, para agradecer a María el haberle salvado la vida en el atentado, ocurrido el 13 de mayo de 1981, en la misma fecha de 1917 en que comenzaron las apariciones de la Madre de Dios. Juan Pablo II mismo señaló que justo un año después del atentado, el 13 de mayo de 1982, acudió a Fátima.
Allí dijo: “He venido aquí porque en este día, el año pasado, en la plaza de san Pedro en Roma, hubo un atentado a la vida del Papa, en modo misterioso coincidía con la fecha de la primera aparición en Fátima. He venido porque en este lugar, predilecto de la Madre de Dios, quiero realizar una acción de gracias a la Divina Providencia. Y por esto, ¡Oh Madre de los hombres y de los Pueblos! Tú, que conoces todos los sufrimientos y esperanzas, acoge nuestro grito dirigido al Espíritu Santo directamente en tu corazón y abraza con el amor de la Madre y de la sierva este nuestro mundo humano, que te entregamos y consagramos, llenos del temor por el temporal y eterno destino de los hombres y los pueblos.
Cuando hoy estoy ante ti, Madre de Cristo, deseo junto con toda la Iglesia ante tu Inmaculado Corazón unirme con nuestro Salvador en esta consagración para el mundo y la humanidad, que sólo en su divino Corazón tiene la fuerza de obtener el perdón. Bendita tú eres, más allá de todas las cosas, sierva del Señor, ¡que eres obediente de lleno a esta divina llamada! Ave María, que estás indisolublemente ligada al sacrificio redentor de Tu Hijo”.
El dijo de María a los pies de la cruz el 15 de agosto de 1970:
“Y aquí, en esta colina –Cálvaria–, los senderos de Jesús se interrumpen; se interrumpen en el sepulcro, como si los que los construyeron no hubiesen querido pronunciar la última palabra. Pero la palabra no dicha por ellos fue proclamada en pleno. Para ello fueron indispensables los senderos de la Madre de Dios, su dormición, su entierro y luego la Asunción. Y aquí descubrimos la verdad de la Resurrección de Cristo. Porque su Resurrección se repitió en su Madre y en la Asunción. Aquí en el Calvario vemos de modo evidente este vínculo estrecho entre la vida de Cristo, su Pasión, la muerte, su Resurrección y la vida de María, desde la Inmaculada Concepción hasta la Asunción. Y aprendemos aquí en este Calvario el misterio de María a través de Cristo, para aprender a profundizar el misterio de Cristo a través de María”.
La presencia de María al pie de la cruz testimonia su fe estable, en las promesas de Dios, que ha presentido en el día de la Anunciación. Cuando Jesús entrega a Juan su Madre nos dice cómo Dios se entrega a los hombres y cómo los hombres nos hemos de entregar a Dios por María, figura de la Iglesia, en la cual y por la cual María desempeñará el papel de madre. Juan, la Iglesia, la acogió, y confió en Ella. La entrega de la Iglesia a María es, por tanto, una consecuencia de la obra de redención realizada por Dios en Cristo. Es decir, es una consagración a Dios según el ejemplo de María.
Es por todo esto por lo que el Santuario de Fátima atrae tanto, porque allí todas las edades, razas y naciones se encuentran ante la Madre de igual manera que Juan Pablo II, por ello este año peregrinaremos a Fátima.
Gracias a todos los que habeis asistido a esta peregrinación, sin vosotros no hubiera sido posible, que los momentos vividos y compartidos estén siempre en vuestros corazones, que la Stma. Virgen del Rosario de Fátima os acompañe siempre. Gracias.